* * *

Necesito un muro
donde recargargar un poco de sol,
la contraluz de un árbol al viento.

Necesito una ventana que inaugure
mis tinieblas,
mis jornadas,
la multitud que me espera en la impaciencia.

Necesito esa otra ventana
por la que sean mis ojos hacia afuera,
un deredor que no esté.

Necesito rincones luminosos de locura,
un patio humedecido de trazos vegetales,
un cajón para guardar letras sueltas al azar.

Necesito mis rencores en un rincón fresco y seco,
mi sangre horizontal junto a la tuya,
tu voz en mi silencio y viceversa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Y si escribir, y si jugar con las palabras, y este andar de cuerda floja entre lo tangible y tú, nos diera de comer y pagara la cuenta de la luz?